Toda la obra en un solo sitio: presupuestos por capítulos, actuaciones, planos, visitas y licencias. Sin Excel, sin carpetas sueltas y sin buscar el último plano en WhatsApp.
El presupuesto está en un Excel del que hay tres versiones. Los planos, en un chat. Lo que lleva hecho el electricista, en la cabeza del encargado. Y el margen real de la obra no lo sabe nadie hasta que se acaba.
Las herramientas del sector están pensadas para constructoras de cien empleados o para estudios de arquitectura. Nadie diseñó nada para la empresa de doce personas que factura dos millones al año y lo gestiona todo con Excel.
Montas el presupuesto por capítulos, aplicas tu IVA y lo exportas en PDF con tu logo y tus datos fiscales. Si necesitas precio de una subcontrata, se lo pides desde la propia actuación.
Divides la obra en actuaciones y subactuaciones, marcas qué depende de qué y ves el avance real de cada tarea. Planos, visitas y licencias viven dentro de la misma obra.
Cada obra deja rastro: qué se presupuestó, qué se ejecutó, qué visitas se hicieron y con qué planos. Cuando la cierras, está todo documentado.
Estructuras el presupuesto por capítulos, con el IVA configurado una sola vez para todos tus documentos. Lo exportas en PDF con tu razón social, tu NIF y tu logo. Y las solicitudes que recibes y las propuestas que envías están en la misma bandeja, no repartidas por el correo.
Cada partida en su capítulo, con totales por capítulo y total de obra.
Se configura una vez en los ajustes fiscales y se aplica a todos los documentos. Se acabó el IVA distinto en cada Excel.
Razón social, NIF, dirección y logo de tu empresa en cada presupuesto que sale por la puerta.
Cada obra es un proyecto, y dentro está todo: visitas, actuaciones, planos, presupuestos, presupuestos de subcontratistas, documentación, licencias y ejecución. Ocho secciones ordenadas que recorren la obra en el orden en que ocurre.
Encuentras cualquier obra por nombre, cliente o dirección, por muchos proyectos que tengas abiertos.
Divides la obra al nivel de detalle que necesites y agrupas por capítulos.
Empleados y subcontratas asignados a cada proyecto, visibles en su ficha.
Montas la obra como un diagrama de tareas con sus dependencias: qué actuación no puede empezar hasta que termine otra. Cada tarea lleva su estado y su porcentaje de avance, y el calendario cuenta solo los días laborables.
Marcas qué tarea depende de cuál y ves de un vistazo qué bloquea la obra.
Pendiente, en progreso o completada, con su porcentaje.
La planificación cuenta días de trabajo reales, no días de calendario.
Subes DWG y PDF de hasta 50 MB, con su versión, su categoría, su capa y su escala. Cada plano queda asociado a las actuaciones que le corresponden, así que quien va a ejecutar encuentra el suyo sin preguntar por el grupo.
Cada plano guarda su versión. Nadie trabaja con la anterior por error.
También imágenes, hojas de cálculo y documentos.
El plano aparece donde se necesita, no en una carpeta suelta.
Sin integraciones raras. Sin herramientas sueltas.
Inspecciones, revisiones de avance y reuniones, cada una con su estado y sus fotos adjuntas.
Obra mayor, obra menor, actividad, apertura. Con su estado, su urgencia, sus documentos y su historial.
Inventario con stock mínimo y aviso de stock bajo. Entradas y salidas registradas con usuario y fecha.
Herramienta, EPI, equipamiento y maquinaria. Sabes si está en obra, en almacén, en taller o asignado, y cuándo caduca o toca revisión.
Directorio buscable con el historial de obras de cada cliente. Desde su ficha arrancas una obra nueva ya vinculada.
Usuarios con rol: administrador, jefe de proyecto, supervisor o usuario. Cada uno ve lo que le toca.
Cambia o cancela cuando quieras. Precios sin IVA.
Crea tu cuenta, monta un presupuesto por capítulos y sube sus planos. En una tarde tienes una obra entera dentro.